Prólogo del libro "Relaciones Esenciales", escrito por mi esposa y por mí

La conciencia tiende al conocimiento por esencia, su naturaleza es tal, que inevitablemente ha de poner al ser humano frente a dos caminos entre cuales debe decidir en este mundo, el reconocimiento y vivencia de su propia luminosidad o el sueño del laberinto ilusorio; de esta elección depende la existencia que se ha de tener. Tener una noción clara de nuestra propia conciencia y de la base en la que se sostiene y fundamenta, no es por lo tanto una cuestión abstrusa abordable a través de complejas teorías intelectuales, sino que es un asunto que tiene impacto directo sobre nuestra vida y corporalidad, influyendo en nuestro ser, nuestra existencia y felicidad. Lamentablemente la complejidad y rigidez con la cual se tiende ha tratar el tema de la conciencia y del Ser, es tal en los contextos “doctos”, que solo dificultan la posibilidad de una descripción precisa y convierten esta tarea en una exclusividad de una supuesta “elite”, cosa nada más alejada de la realidad, dado a que la base y fundamento del ser, puede ser constatada directamente, con simplicidad, por aquellos de corazón sincero y realmente dispuestos a enfrentar esta hazaña. Nos encontramos ante la más grande aventura del espíritu humano, recobrar nuestra libertad.