Las personas desean sanar sin medicamentos químicos.
Las personas
desean sanar sin medicamentos químicos.
Ellas requieren autoconocimiento.
La función que
cumplen los síntomas, es de señal y alarma, es decir, nos dan aviso de que algo
está ocurriendo a nuestro cuerpo. Por ejemplo en caso de comer una fruta que
tenga bacterias a las pocas horas comenzará a sentir desagradables síntomas,
como fiebre, vómitos, diarrea, dolor estomacal, etc. Pero si sacáramos estos
síntomas y dejáramos la infección interna, esta avanzaría y moriríamos.
En el área
psicología es igual, pero no hablamos de una infección sino de dolores y
sufrimientos que han quedado en el organismo producto de vivencias dolorosas,
estás vivencias van dañando al organismo y además dificultan a que las personas
tengan una buena calidad de vida. Es ahí cuando el cuerpo envía entonces
señales, síntomas, como la tristeza constante, o la ansiedad excesiva, los
pensamientos recurrentes, el consumo de sustancias adictivas, dolores
corporales, intento de suicidio, etc. Desde luego estos síntomas son desagradables y si se puede
aliviar a las personas de ellos sería ideal, pero sin olvidar lo que hay en el
fondo, sin omitir aquello de lo cual los síntomas nos están alertando, sino
pondremos en peligro a las personas. El proceder actual que la psiquiatría
y la psicología han adoptado se parece a
esto último, hacer desaparecer mecánicamente los síntomas, sin resolver
el dolor que hay en el fondo.
Todo psiquiatra
debiese derivar a sus pacientes a psicoterapia,
para que de modo en conjunto mientras él trabaja para disminuir
paulatinamente la intensidad de los síntomas, el psicoterapeuta vaya guiando a
la persona a que descubra el por qué se ha presentado dicho dolor en su vida,
que ha pasado en su historia de vida. Pero esto rara vez ocurre. Muchos
psiquiatras en su omnipotencia omiten la existencia del profesional psicólogo.
Mientras que los
profesionales psicólogos a su vez, no ven al psiquiatra como un profesional con
el cual deben complementar su trabajo, sino como una instancia de poder que sabe más que ellos, lo cual casi nunca es así. Por lo que derivan al
psiquiatra a aquellos casos "difíciles", "complejos", es
decir, a aquellas personas con la cuales sienten que no pueden hacer nada. Y
esto no es culpa de la persona y su dolor sino de la mala preparación del
profesional. Jamás se debiese derivar una
persona a un psiquiatra bajo el criterio de "su situación es muy difícil y
la psicología no puede hacer nada acá, porque le aseguro que si como el psicoterapeuta no logró descubrir el hilo de la trama del dolor
que padece esa persona, el psiquiatra que adolece de la preparación en ciencias
sociales que sí debe tener el psicólogo, menos podrá descubrir el por qué de ese
dolor.
El panorama se
ve dificultado porque las personas creen que estos profesionales son los que
"saben" al respecto, o al menos debiesen saber como apalear el dolor que
ellas llevan, pero la cruda verdad es que la psicología actual, adolece de
métodos para descubrir la causa o las causas reales del dolor que padecen las
personas.
-Efectos secundarios: Cuando se impide mediante un medicamento químico que el cuerpo mande un síntoma de alarma y señal, se le obliga a enviar otros
síntoma para alertar que el problema aún sigue ahí.
-No dan el resultado deseado: Jamás un medicamento químico, una cosa, va a
dar las respuestas que deben provenir desde la consciencia.
-No resuelven el problema de fondo: Para
resolver el problema de fondo se requiere de un método que llegue a desentrañar
de cuales vivencias procede todo este dolor.
-Están asociados a suicidios: Muchos de los
medicamentos psiquiátricos que se recetan actualmente en Chile se han
relacionado con el suicidio.
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